Importancia de la investigación educativa en la diversificación curricular
Introducción
La investigación, en los diversos sectores del campo científico, ha generado la continua actualización del conocimiento. La metodología empleada por la mayoría de las ciencias sigue una secuencia determinada por el positivismo «el método científico» como principal alternativa para la búsqueda de solución de problemas. Aunque no se niega su contribución, no es el único ni el más eficaz en todos los ámbitos disciplinares. En el caso de la investigación educativa, se requiere hacer un análisis e interpretación más profundo sobre el tema en cuestión. El docente investigador no solo realiza mediciones cuantitativas, sino también adopta una actitud participativa para conocer, analizar, interpretar y solucionar problemas de las diversas realidades que presenta cada comunidad, institución, aula y estudiante, estas investigaciones deberían considerarse dentro de la diversificación curricular en que se desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto, el presente ensayo tiene como objetivos analizar la relación existente entre la investigación educativa y la diversificación curricular, indagar sobre qué metodología es idónea para la investigación en el aula y conocer el papel que cumple el currículo en el proceso investigativo.
Discusión
Entender el concepto de investigación en la educación conduce a pensar y asociar la ciencia con la praxis pedagógica. La investigación educativa es aquella que está centrada en lo pedagógico, sirve como fuente de conocimiento y tiene la función de responder a problemas de la práctica cotidiana (Tomé & Manzano, 2015). Es por ello que el principal investigador del proceso educativo es el docente, ya que es especialista en el tema y es quien está en constante interacción con el objeto de estudio (proceso educativo).
Las investigaciones en el ámbito educativo surgen de un problema en algún área o aspecto del proceso educativo o de la gestión educativa. Es el docente quien debe darle importancia y difusión a las investigaciones educativas y que estas permitan contribuir con el avance y mejora de la educación de nuestro país. El índice de investigaciones en este campo, a nivel latinoamericano, es escaso. En el contexto mundial, vemos que en Norteamérica (56%), Europa (28%) y Oceanía (6%) ocupan el 90%
de las investigaciones en este sector. En países de habla hispana y portuguesa, solo llegan al 3% de aporte, de la cual el 70.3% es realizado por España y Brasil (Brunner-Ried & Salazar-Muñiz, 2012). Asimismo, otro estudio más reciente revela que a nivel latinoamericano, el 75% de investigaciones realizadas son de Brasil, México y Chile (Murillo & Martínez-Garrido, 2019).
En el campo educativo existen investigaciones cualitativas y cuantitativas, sin embargo, es necesario hacer incidencia en los modelos como el neopositivismo, corriente interpretativa, metodología crítica y la investigación etnográfica (González, 1997). Este último es el más idóneo para investigar en la praxis educativa, ya que sus resultados otorgan acercamientos más profundos al problema.
En el aula, el docente a menudo interactúa con diversas dificultades que le conllevan a realizar investigaciones de carácter activo y reflexivo a la vez. Es así que una de las propuestas más resaltantes de los últimos años en la investigación educativa es la investigación-acción. Esta metodología requiere de investigadores comprometidos con la búsqueda del cambio social, la perspectiva positiva y democrática, el trabajo en grupo con relaciones igualitarias y la indagación sistemática y autocrítica con base en la curiosidad (González et al., 2007). Es decir, que los resultados favorecen a la comunidad educativa porque son obtenidos en su contexto y son insumos que se pueden evidenciar y fundamentar en la diversificación curricular a nivel institucional, local y nacional.
La diversificación curricular es un proceso por el cual el currículo atiende diversas realidades del contexto de una determinada nación. Por lo tanto, hacer un estudio sobre el quehacer profesional del docente, seguir una metodología adecuada, reflexionar en el camino y trabajar de manera colaborativa, conlleva mantener un paradigma idóneo y de acuerdo a las necesidades de los sujetos de estudio. En el caso de la investigación acción, la principal meta es promover la acción transformadora del cambio, donde concuerde el proceso educativo (en el aula) con el hecho social (para la sociedad) y así lograr un objetivo coherente (González et al., 2007).
Probablemente una de las grandes críticas a la investigación en la educación sea el impacto que tiene en otros contextos, dado que, a diferencia de la medicina, la tecnología o la ingeniería, los hallazgos en la investigación educativa no siempre se pueden generalizar en todos los espacios sociodemográficos, lo cual genera una variabilidad de resultados. Brunner-Ried & Salazar-Muñiz (2012) sostienen que por lo general las investigaciones educacionales se orientan a ámbitos nacionales, regionales o locales, no presentan interés en lo internacional, asimismo, predominan los estudios de carácter individual por encima del colectivo. Aunque la interpretación y afirmación de los autores no es ajena a la realidad, lo cierto es que estas se justifican principalmente en la diversificación curricular que existe en el ámbito local, regional, nacional e internacional. Por ejemplo, un estudio sobre el problema de comprensión lectora, escritura o ciencias debe presentar características distintas en un contexto rural y otro urbano, en el norte y el sur o en el país y fuera de él.
La estrecha relación entre la investigación y la diversificación curricular se debe principalmente a que el docente puede guiarse de los lineamientos del currículo, sin embargo, no necesariamente debe seguirlo de manera fidedigna. Cuando se realiza el proceso de investigación, el docente no requiere de normas, rutinas ni prescripciones, sino de la reflexión sobre su quehacer pedagógico para la formulación de futuras teorías que puedan aplicarse para encontrar resultados (González et al., 2007). Es así que las conclusiones que se obtengan de la investigación propondrán nuevas variables de estudio, temas o problemáticas para que futuros investigadores continúen con la misma línea.
El currículo pretende conocer las diferencias individuales, de cultura, étnica y lingüística del país (Ministerio de Educación, 2016), contiene políticas que concuerdan con los fines y principios educativos de una determinada nación. En el caso del Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB) posee ciertas características que se ajustan al proceso investigativo. En primer lugar, al ser flexible contribuye en el campo de la investigación al momento de realizar alguna innovación en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En segundo lugar, es diversificado, lo cual incita a trabajar necesariamente con una variable sociodemográfica. En tercer lugar, es participativo, debido a que requiere de la comunidad educativa junto a otros actores sociales y este puede ser enriquecido con las contribuciones que realiza el proceso de investigación.
En el contexto de las instituciones educativas, la diversificación contribuye a demandas situadas en la propia realidad de los estudiantes y a partir de ella se realiza las atenciones respectivas con énfasis en sus requerimientos (Ministerio de Educación, 2016). Es así que la investigación educativa sigue estos lineamientos y pretende atender las necesidades de los estudiantes en su contexto, así como atestiguar la diversificación.
Tras el proceso de la descentralización del currículo, los docentes pueden contribuir con el quehacer pedagógico con el fin de cambiar las perspectivas de los procesos de enseñanza-aprendizaje y las intervenciones que se realizan (Díaz Caballero et al., 2007). Para ello es necesario que el docente realice un diagnóstico en el que pueda recoger los estudios acerca de las potencialidades y desafíos de la región, de la comunidad educativa así como las características e intereses de los estudiantes. En este sentido, la mejor forma de realizar una recolección de datos es a través de una investigación exploratoria. En realidad, cada acción que se realiza en el campo educativo es un motivo de investigación, y se le debe dar la atención necesaria para hacer más productiva la investigación. El proceso de aprendizaje gira en torno al estudiante, pero es el docente quien debe de investigar para que con sus aportes brinde soluciones hacia alguna problemática que aqueja a su comunidad educativa y así lograr concretizar los objetivos del currículo y lograr el perfil del estudiante.
Conclusiones
La investigación educativa favorece a la solución de problemas que se presentan en la comunidad educativa y pueden ser atendidas desde la diversificación curricular en la práctica pedagógica del docente y el desarrollo de la enseñanza-aprendizaje. En primer lugar, es necesario incentivar la investigación en el campo educativo con mayor incidencia en estudio cualitativos. En segundo lugar, se requiere fomentar las investigaciones en diversos contextos cuyos resultados permitirán el inicio de nuevos estudios en la misma línea investigativa que contribuyan a la gestión del conocimiento. Finalmente, el currículo, al ser flexible, diversificado y participativo, permite desarrollar la investigación educativa que brinda diversas soluciones hacia alguna problemática que aqueja a su comunidad educacional, y así lograr concretizar los objetivos previstos para lograr el perfil del estudiante. Pese a ello surgen nuevas incógnitas ¿el docente realmente se encuentra preparado en habilidades investigativas para afrontar estos nuevos retos que generen el cambio de su comunidad?, ¿Cuál es el papel que cumple el personal directivo en este marco?
Bibliografía
- Brunner-Ried, J. J., & Salazar-Muñiz, F. A. (2012). Investigación educacional en Iberoamérica: Entre la invisibilidad y la medición. Magis, 4(9), 559–575. https://repositorio.minedu.gob.pe/handle/123456789/2602
- Díaz Caballero, A., Carmona Lorduy, M., & Bustillo Verbel, R. (2007). La interacción entre el currículo y la investigación. Duazary, 4(1), 52–59. https://doi.org/https://doi.org/10.21676/2389783X.641
- González, L. (1997). La investigación en el currículo para la formación de docentes. Revista Electrónica Sinéctica, 10, 1–10. http://www.redalyc.org/pdf/998/99826032003.pdf
- González, N., Zerpa, M., Gutierrrez, D., & Pirela, C. (2007). La investigación educativa en el hacer docente. Laurus, 13(23), 279–309. https://www.redalyc.org/pdf/761/76102315.pdf
- Ministerio de Educación. (2016). Currículo Nacional de la Educación Básica. Minedu. http://www.minedu.gob.pe/curriculo/pdf/curriculo-nacional-de-la-educacion-basica.pdf
- Murillo, F. J., & Martínez-Garrido, C. (2019). Una Mirada a la Investigación Educativa en América Latina a partir de sus Artículos. REICE. Revista Iberoamericana Sobre Calidad, Eficacia y Cambio En Educación, 17(2), 5. https://doi.org/10.15366/reice2019.17.2.001
- Tomé, M., & Manzano, B. (2015). La investigación en la práctica docente. Universidad de Zaragoza. https://fantoniogargallo.unizar.es/sites/fantoniogargallo.unizar.es/files/users/jlatorre/la_investigacion_en_la_practica_docente.pdf
Autores
- Chura Quispe, Gilber
- Verastegui Quintanilla, Amparo
- Calderón Carazas, Sugey
- Castro Marron, Sonia
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