Sociedad, educación y valores ¿una sola estructura?

 

Introducción


Hablar de educación, desde ya es complicado debido a que la sociedad es  dinámica, vulnerable y cambiante; el ser humano es parte de una comunidad, por lo tanto;  el tipo de hombre, responde a la necesidad de sociedad que debemos tener para un momento u otro y este se enlaza eficazmente con el tipo de educación que se debe impulsar en toda la amplitud de la palabra, refiriéndonos no solo a la parte formal sino a la que se da en cualquier lugar, que va delineando nuestro accionar con uno mismo y los demás miembros, determinando que toda nuestra realidad se presenta con una serie de interrelaciones en donde lo ideológico, económico, social, político, etc. está interactuando generando causas y efectos de manera dialéctica; por lo que nuestro objetivo en el presente ensayo será: Reflexionar sobre el papel de la sociedad en la educación así como el rol protagónico del docente.

 

Discusión

 

2.1     ¿Cuál es el papel de la sociedad?

 Enmarcada por la globalización mundial en el plano económico, así como en el ideológico, en donde se manifiesta un engranaje caracterizado por el individualismo, lo privado y la eficacia en la relación entre la base económica y superestructura educativa con la consecuente “escala de valores”, las cuales están íntimamente ligadas por principios rectores y universales.

 El sistema educativo se constituye en el perfecto engranaje organizacional para implantar el sistema de valores que requiere cada tipo de sociedad. En nuestro país no hace mucho, se ha aprobado el nuevo Proyecto Educativo Nacional hacia el 2036 denominado “El Reto de la ciudadanía plena” Según el Consejo Nacional de Educación (2020), el cual pone en relevancia “que las políticas y acciones educativas deben tener como su principal razón el reconocimiento de que las personas desarrollamos nuestro potencial a lo largo de nuestras vidas” (p. 31).

De esta forma el objetivo de la educación peruana es constituir futuros ciudadanos que participen dentro del modelo de sociedad establecido y quienes estén excluidos incorporarlos, lo que comprueba la teoría dialéctica que el plano ideológico, por ende, los valores están determinados por la estructura económica.

La enseñanza viene siendo utilizada como elemento de manutención del sistema económico implantado desde la dictadura de Alberto Fujimori ya que a la par que se impuso un modelo económico de mercado y un sistema político autoritario, se instauró el enfoque educativo constructivista liberal priorizando la competencia, la individualidad, la obediencia y el egoísmo en la formación de los alumnos a través de proyectos como el PLANCAD en lo educativo y PLANGED en la gestión, todos presupuestados por organismos financieros internacionales a fin de consolidar al mercado en lo económico privilegiando el lucro para favorecer a los grupos de poder en nuestro país.

Este modelo, con el transcurso de los años, ha venido siendo maquillado con el cambio de nombres y algunos conceptos pedagógicos como capacidades, competencias, mapas de progreso, indicadores, perfiles, rúbricas. etc. pero en el fondo continúa siendo lo mismo: privilegiar lo individual, destruyendo lo social y el desarrollo de las competencias de juicio crítico y capacidad para transformar la realidad de los estudiantes, lo cual se evidencia en la destrucción de las ciencias sociales en los currículos nacionales que se vienen implementando hasta el día de hoy.

Sigue vigente que el Perú es una “república sin ciudadanos” (Flores, 1997) cuando escuchamos las noticias o somos testigos de todas las barbaridades de políticos y la población en general; por tanto, es imperativo la construcción de una ciudadanía que tenga como soporte el respeto a uno mismo, al otro y a los demás; por ende, se trata de cautelar el sentido democrático pleno y no solo como lo establecen los parámetros normativos de corte positivista del Proyecto Educativo Nacional, sino que los mismos tengan una definición más amplia que incluya derechos individuales y políticos, pero también sociales y medioambientales que nos permitan alcanzar esa “eudemonía” (Aristóteles, 2000) tan ansiada de las primeras sociedades e inalcanzable hasta el día de hoy.

La escala de valores, necesariamente pasan por ser cambiada, pasando desde el punto de vista individual hacia una social privilegiando valores como la solidaridad, ayuda mutua, la colaboración y el espíritu transformador de los ciudadanos.

 

2.2    ¿Cuál es la relación entre la educación, la praxis educativa y los valores?

 En el modelo implantado por el sistema educativo y en la práctica docente, es común la frase “educación en valores” como sinónimo de construcción de una sociedad más desarrollada y democrática. Lo negativo es no darnos cuenta que se trata de una ejecución axiológica muy limitada que sólo conduce a promover valores individuales, dejando de lado los sociales, con lo cual contribuimos a mantener el statu quo y no hacer los cambios que nuestra sociedad necesita. Debemos darle un giro a la “educación en valores” para convertirla en un eje transformador que busque construir un mundo integrador que apueste por todos en general; es así que debemos empezar por cada uno de nosotros para solo así lograr una mejor convivencia, entendiendo que todos somos “agentes sociales de cambio” (Cardoso, 1967); por lo que la tarea es construir una ciudadanía con compromiso y responsabilidad partiendo de lo mínimo para alcanzar lo máximo. Debemos convertir a este concepto en el proceso educativo como sinónimo orientador de una ciudadanía más comprometida con una sociedad en transformación, pero teniendo como eje al conjunto de derechos humanos; por ello remarcamos que está no es una tarea solo de maestros y maestras, sino un compromiso de todos y todas. 

En los últimos años, desde la perspectiva neoliberal, el sistema educativo peruano viene promoviendo una serie de mecanismos que posibiliten acortar las brechas existentes en los peruanos afirmando que la educación es un derecho humano, aunque en nuestra Constitución no se precisa esto explícitamente.

El papel que cumplimos los docentes en este engranaje social es muy importante, porque de nuestra praxis depende que nos constituimos en agentes de confirmación del modelo actual o en elementos transformadores del mismo.

El paradigma educativo actual en el plano magisterial destruye la carrera y denigra al docente priorizando la parte metodológica reduciéndolo a sólo un técnico que se dedique a enseñar empleando estrategias activas y tecnológicas de información, desterrando su función de profesional en pedagogía y agente de cambio social; por ello, es que ni siquiera se considera a los maestros para la elaboración de los proyectos educativos nacionales, los cuales han sido gestados por otro tipo de profesionales ajenos a la enseñanza en aula.

En la gestión se favorece la canibalización entre docentes cuando enfrenta a directivos con profesores en pro de un enfoque gerencial que tiene por pretexto la eficacia.

Asimismo, “El Acuerdo Nacional” (Ministerio de Educación, 2007) y la legislación aprobada por los distintos gobiernos que han pasado durante las últimas dos décadas, nos permite confirmar la hipótesis de que “la educación como parte de la superestructura ideológica es determinada por la base económica” (Marx , 2008); por ende, es necesario “articular las decisiones políticas para una verdadera transformación de cambios estructurales” (Mariátegui, 1972) por lo tanto "no es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía" (Mariátegui, 1972, p. 98) con el consiguiente cambio en la normatividad y en el paradigma educativo que privilegie la formación integral del estudiante, potenciando su desarrollo individual pero consciente de cambio social, democratizando la educación y revalorando la función docente en lo remunerativo y el respeto de su profesión con una nueva Constitución, leyes y decisiones que permitan transformar nuestro Perú que a los doscientos años de su independencia formal continúa casi igual que en 1821 y solo así se permita construir una nueva sociedad con justicia social y priorización de valores al poner la cancha plana para todos.

El rol del magisterio es fundamental en este proceso, por eso es significativo que tomemos conciencia sobre la importancia de nuestro ejercicio profesional y nuestra función docente; no podemos cruzarnos de brazos y seguir practicando, a pie juntillas, lo establecido por cada gobierno de turno; al contrario, como profesionales de la educación, tenemos el deber de constituirnos en agentes de cambio.

 

Conclusiones

  • Primera: Los docentes deben coadyuvar a la generación de valores que permitan vivir en una sociedad más justa e igualitaria en que se comprenda la importancia de la especie humana como ser que vive, piensa y goza. 
  • Segunda: Los valores en una sociedad capitalista son difíciles de seguir por el hecho que se superpone el dinero a la dignidad de la persona; por lo tanto, hacer comprender a nuestros educandos que una sociedad formada en valores es de suma importancia para la formación de una sociedad digna y con valores ayudará a la perpetuación de la especie y delineará los caminos que debemos seguir en adelante; por ende, la educación ¿estará sometida a intervenciones e intereses globales o será el camino que nos guíe para ser mejores seres humanos….?

 

Referencias bibliográficas

  • Aristóteles. (2000). Ética a Aristóteles. (P. Bonet, Trad.) Madrid: Gredos.
  • Cardoso, F. (1967). Los agentes sociales de cambio y conservación en América Latina. Alemania: Series documentos teóricos N° 9.
  • Consejo Nacional de Educación. (2020). Proyecto Educativo Nacional - PEN 2036. Lima: Corporación Paes E.I.R.L.
  • Flores, A. (1994). República sin ciudadanos. Buscando un Inca. Identidad y utopía en los andes. Lima: Horizonte.
  • Mariátegui, J. (1972). 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Lima: Amauta.
  • Marx, K. (2008). Contribución a la crítica de la economía política. España: Siglo XXI S.A.
  • Ministerio de Educación. (2007). El Acuerdo Nacional. Cuadernillos de trabajo para docentes.

 

Autores

  • MSc. Gina Maribel Valle Castro
  • MSc. Jorge Alberto Pérez Taquio
  •  MSc. Peter Orión Miranda Zegarra
  •  MSc. Elizabeth Carolina Maquera Cárdenas


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